El edificio Sol Oriente,
ubicado en la avenida Macul 2301, sufrió enormes
daños de tipos estructurales tras el terremoto del 27 de febrero.
El subterráneo del primer piso de la torre cedió el día del sismo, por lo que
la Dirección de Obras de la Municipalidad de Macul decretó su demolición en un
plazo de 15 días.
Mientras el organismo decretó que, por ahora, se dispusieran normas de
resguardo y seguridad para los vecinos, estos últimos afirman que la
constructora Sigro no ha respondido y piden una solución.
Los residentes de la estructura, que en la actualidad se encuentra
completamente deshabitada, señalan que no se les ha hablado de reubicación o de
la devolución del dinero.
"El edificio se encuentra deshabitado y sólo nos quieren pagar los dividendos
por un tiempo y el traslado de nuestras cosas con un camión", afirmó Pablo
Vásquez, habitante del edificio.
En tanto, Sigro señaló a través de una carta firmada con los vecinos, que la
comunidad Sol Oriente I y II "tienen daños estructurales en los muros y pilares
del subterráneo" y recomendó el desalojo de los dos edificios, tras comprobarse
que éstos han disminuido su capacidad estructural de resistir sismos.
Paralelamente, el municipio encargó un estudio a la Universidad Católica, con el
fin de contrastar los resultados entregados por la empresa constructora.
Vásquez comentó que, hasta ahora, las comunicaciones con la constructora y la
inmobiliaria Viva, encargada del proyecto, han estado trabadas.
Problemas de autorregulación
El municipio ha sostenido varios encuentros con los vecinos afectados y no
descarta recurrir a acciones legales en contra de Sigro. Ello, porque en primera
instancia la firma se comprometió a reubicar a las casi 300 familias, pero
finalmente les otorgó sólo el transporte para trasladar sus pertenencias.
"La empresa es la responsable absoluta. Yo creo que deben darles todo tipo de
explicaciones y satisfacciones a los vecinos afectados. Siento más que
impotencia, porque resulta que por donde se mire, hay empresas con problemas.
Haremos lo que tengamos que hacer para solucionar el problema", comentó el
edil.
Por otra parte, Puyol destacó que este tipo de situaciones de infraestructura
se producen, en su mayoría, por la autorregulación que tienen hoy las empresas y
no la fiscalización por parte de los municipios. "Una empresa revisa a la otra y
así. Es un tema del sistema'', asegura.
"La autorregulación de la que hoy día gozan las constructoras para la
edificación, es una situación que ha permitido que sucedan estas cosas. Antes,
la municipalidad colocaba un inspector y se preocupaba de la fiscalización",
señaló la autoridad municipal.